Las orangutanes de Borneo se desplazan más para que sus crías jueguen juntas
Un estudio con 15 años de seguimiento en la isla de Borneo concluye que las madres orangután ajustan sus movimientos para favorecer encuentros de juego entre crías de edades similares.
Las hembras de orangután no dejan al azar las oportunidades de juego de sus crías. Según un estudio publicado en PNAS y difundido por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, las madres modifican sus recorridos por el bosque para coincidir con otras hembras cuyas crías tienen edades parecidas, lo que aumenta la probabilidad de que los pequeños jueguen entre sí.
La investigación se apoya en 15 años de observaciones en la estación de Tuanan, en la isla de Borneo (Indonesia), donde se siguieron 31 parejas de madre y cría y se acumularon 32.000 horas de seguimiento. Los orangutanes, los grandes simios con una estructura social más solitaria, pasan gran parte del tiempo en compañía exclusiva de sus madres, y las crías dependen de ellas durante al menos sus siete primeros años de vida. Por eso los contactos con otros jóvenes son escasos, aunque relevantes para su desarrollo físico y social.
El equipo, en el que también participan la Universidad de Zúrich, la Universidad Nacional de Indonesia y la Universidad Rutgers, comprobó que los encuentros no son fruto de la casualidad. Las madres cuyas crías tenían edades más próximas compartían más zonas del bosque y sus pequeños jugaban juntos con más frecuencia, incluso descontando factores como el parentesco o la disponibilidad de fruta.
Además, los desplazamientos dejaban una huella clara: las hembras recorrían más distancia no solo el día del juego, sino también los días previos y posteriores. Partían desde su zona habitual de actividad hacia la de la otra madre antes del encuentro y regresaban después a la suya.
«Además de proporcionar alimento y seguridad a sus crías, las madres orangután también tienen la responsabilidad de proporcionarles recursos sociales»
— Maria van Noordwijk, autora principal del estudio
La mirada del búho
La noticia llega desde la selva de Borneo, pero habla de algo que cualquier familia en España conoce: buscar con quién juegan los hijos no es un capricho, es parte de la crianza. Lo que muestra este trabajo es que ese esfuerzo tiene un coste real, en este caso kilómetros de más por un bosque tropical.
En el día a día español, donde las agendas familiares suelen girar en torno a la logística de los niños, el estudio invita a mirar con otros ojos esas tardes de parque, cumpleaños y extraescolares. No hay una medida política que adoptar, pero sí una idea práctica: el tiempo y la energía invertidos en que los menores compartan juego con iguales no son un simple entretenimiento, sino una inversión en su desarrollo.