Mundo

Kenia confirma su primer caso de ébola tras la llegada de un viajero enfermo

Un ciudadano keniano que residía en la RDC falleció el 5 de octubre tras dar positivo en ébola de Bundibugyo. Las autoridades rastrean a 28 contactos y a 27 personas del vuelo en el que viajó a Nairobi.

Redacción buho.click 6 min de lectura

Kenia ha notificado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) su primer caso confirmado de enfermedad por el virus del Ébola, causada por la variante Bundibugyo, según ha informado el organismo sanitario. Hasta ahora solo la República Democrática del Congo (RDC), Uganda y Francia habían registrado contagios de esta cepa.

El afectado era un keniano que vivía en la RDC y que empezó a encontrarse mal allí, donde recibió atención en varios centros. El 2 de octubre emprendió un viaje por carretera hacia Kampala (Uganda) que pasó por Beni (RDC) y, desde la capital ugandesa, tomó un avión con destino a Nairobi, adonde llegó al día siguiente.

Al ingresar en el hospital fue aislado de inmediato y las pruebas practicadas en dos laboratorios kenianos confirmaron el contagio. El paciente falleció la noche del 5 de octubre pese a los cuidados recibidos y fue enterrado el día 6 siguiendo las medidas de seguridad previstas para estos casos. La notificación oficial a la OMS se produjo también el día 6, conforme al Reglamento Sanitario Internacional.

Las autoridades sanitarias kenianas han localizado a 28 personas que tuvieron contacto con el enfermo, entre ellas familiares y personal sanitario, y siguen buscando a los 23 pasajeros y los cuatro tripulantes que compartieron vuelo con él. El seguimiento y la cuarentena de quienes se consideran en riesgo se están organizando en estos momentos.

«La prioridad es ahora actuar rápidamente para detectar cualquier nuevo caso antes de que el virus tenga la oportunidad de propagarse», ha declarado el doctor Mohamed Janabi, director regional de la OMS para África.

La OMS no recomienda imponer restricciones a los desplazamientos ni al comercio con la RDC, Uganda o Kenia. Kenia mantenía la alerta reforzada desde que en mayo se declararon brotes en los países vecinos: hasta el 6 de octubre había sometido a más de 652.000 viajeros a controles, había analizado 267 muestras sospechosas y había formado a unos 5.000 profesionales sanitarios. El propio Janabi ha subrayado que la preparación ante emergencias sanitarias supone una ventaja.

El organismo internacional y sus socios han impulsado simulacros y cursos de intervención rápida, han evaluado unidades de aislamiento en 27 condados considerados de alto riesgo y han repartido cerca de 1.000 pruebas diagnósticas y 1.000 equipos de protección individual. El indicador de preparación del país ha pasado del 66 % en mayo al 82 % en julio.

Un brote que golpea sobre todo a los niños

Mientras Kenia trata de evitar que el virus se extienda, el foco principal sigue activo en el este de la RDC, en particular en las provincias de Ituri y Kivu del Norte. Según el balance cerrado al 3 de octubre, se han contabilizado 8.544 casos confirmados y 4.114 muertes, lo que arroja una letalidad del 48,2 %. Unos 2.230 pacientes han sido dados por curados y 824 continuaban hospitalizados o aislados.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte de que más de 1.900 menores han perdido a uno o a ambos progenitores o han quedado separados de sus padres o tutores desde que comenzó la epidemia, en mayo. De ellos, 1.581 estaban censados en Ituri y 322 en Kivu del Norte a fecha del 28 de septiembre.

«Para los niños, el ébola puede desencadenar una reacción en cadena con consecuencias graves», ha explicado Lucia Elmi, directora de operaciones de emergencia de UNICEF, tras visitar Bunia, epicentro del brote.

El organismo también ha identificado en Bunia a 214 menores que viven y trabajan en la calle y que necesitan protección: sin un adulto a su cargo, corren más riesgo de infectarse, pueden quedar fuera del seguimiento de contactos y están más expuestos a la explotación y a la violencia.

Los datos de UNICEF, basados en los registros del Ministerio de Salud con la edad de los pacientes, muestran que al menos 2.076 menores habían dado positivo al 29 de septiembre y al menos 1.162 habían fallecido. Suponen más de una cuarta parte de los casos confirmados, pero alrededor de un tercio de las muertes. La situación es especialmente dura entre los más pequeños: siete de cada diez niños menores de cinco años afectados han muerto, frente a seis de cada diez unas semanas antes, y muchos fallecen antes de poder recibir tratamiento.

Para atenderlos, UNICEF sostiene 12 guarderías junto a los centros de tratamiento del ébola en Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Acogen a menores expuestos al virus, no acompañados o cuyos cuidadores están ingresados, y permiten vigilar la aparición de síntomas y derivarlos con rapidez a cuidados pediátricos. La agencia también trabaja en la búsqueda de familias y en la reunificación, y ha llegado a más de 90.000 personas con sesiones de psicoeducación y a cerca de 16.000 allegados con apoyo psicosocial a domicilio. Para continuar estas acciones solicita 150,8 millones de dólares, de los cuales 113,4 millones se destinarían a la respuesta en la RDC.

La mirada del búho

Que un virus como el ébola salte de un país a otro en un solo vuelo recuerda algo que aquí conviene no olvidar: los brotes lejanos llegan antes o después a los aeropuertos europeos, y España no es una excepción. El caso de Kenia no cambia tu día a día, pero sí refuerza la lógica de los controles sanitarios en frontera y de los protocolos que ya se aplicaron en 2014 con el brote de África Occidental. No hay motivo para alarmarse: la transmisión exige contacto directo con fluidos de una persona enferma, no basta con cruzarse con alguien en un pasillo.

  • Si viajas a la RDC, Uganda o Kenia, revisa las recomendaciones sanitarias antes de salir y extrema la higiene de manos.
  • Ante fiebre, vómitos o sangrados tras regresar de esas zonas en las tres semanas siguientes, acude a un centro sanitario y di dónde has estado.
  • La información oficial llega por los canales del Ministerio de Sanidad y de la OMS: desconfía de bulos que circulan por redes y mensajería.

La otra cara del asunto es la de siempre: los brotes se ceban con los más pobres. Allí donde faltan hospitales, agua limpia y personal formado, el virus encuentra el terreno abonado. Financiar la respuesta en origen no es caridad, es la forma más barata de evitar que un problema local acabe llamando a tu puerta.

Fuente: news.un.org

Fuente: Noticias ONU.

Texto elaborado por la redacción a partir de la fuente; no es una traducción. ¿Has visto un error? Escríbenos.