Un planeta 'renace' de las cenizas de su estrella muerta
Un equipo científico identifica el primer candidato a planeta de segunda generación alrededor de una enana blanca. El mundo se habría formado con el material que la estrella expulsó al morir.
Un grupo de astrofísicos ha identificado el primer candidato a planeta de segunda generación orbitando una enana blanca, según informa la revista Nature Astronomy. El hallazgo apunta a que, tras la muerte de una estrella, sus restos pueden dar lugar a mundos completamente nuevos, algo que hasta ahora solo se sospechaba en el caso de los púlsares.
La investigación se apoya en observaciones del satélite TESS, de la NASA, que registró una variación de brillo repetida cada 4,4 días. Esa señal delata la presencia de un cuerpo del tamaño de Júpiter muy cerca de la enana blanca HS 0209+0832, atrapado en una órbita tan apretada que siempre muestra la misma cara hacia la estrella. La intensa radiación a esa distancia haría que su atmósfera exterior se evaporase y ese material acabara cayendo sobre la enana blanca.
El análisis químico de la atmósfera de la estrella refuerza la hipótesis: contiene zinc, cobre y niobio en concentraciones muy por encima de lo habitual. Este último elemento aparece mil veces más que en el Sol. Para los autores, esa combinación solo se explica por el llamado 'proceso' nuclear, típico de estrellas moribundas en fase de gigante roja, y no por el despojo de un planeta corriente.
El primer autor del trabajo, Jamie Williams, lo resume con una imagen: encontrar este mundo es como ver un planeta que ha renacido de las cenizas de la estrella que un día orbitó. Su colega Nicholas Stone añade que ninguna firma química de un planeta de primera generación debería parecerse a la observada, lo que apunta a un origen distinto.
El equipo cree que el disco de escombros expulsado por la estrella al morir sirvió de materia prima para condensar un nuevo planeta. Que ese anillo se forme con la densidad suficiente no es habitual, y probablemente hizo falta una estrella compañera que devolviera el material a la órbita en lugar de dejarlo escapar.
La mirada del búho
Estamos ante un titular que suena a ciencia ficción, pero lo importante para quien vive en España es lo de siempre: la investigación básica se financia con dinero público y los resultados tardan años en notarse. Este hallazgo no cambia tu día a día ni tu bolsillo, pero sí engorda el currículum científico europeo y refuerza la posición de los grupos de investigación que compiten por fondos en programas como Horizonte Europa.
Lo práctico, si te interesa el tema, es saber dónde mirar:
- El estudio completo está publicado en Nature Astronomy y es de acceso limitado; las universidades públicas suelen ofrecer resúmenes divulgativos gratuitos.
- Las agencias espaciales europea y estadounidense publican datos abiertos de misiones como TESS que cualquier ciudadano puede consultar.
- Si tienes hijos en edad escolar, este tipo de noticias son un buen gancho para acercarles a las carreras STEM sin discursos grandilocuentes.
Vamos, que no hay que hacer trámites ni cambiar hábitos, pero conviene no perder de vista que la próxima gran pregunta científica puede salir de un presupuesto que se decide en Bruselas.