El Niño se intensifica y elevará el riesgo de calor extremo, sequías e inundaciones en los próximos meses
La Organización Meteorológica Mundial prevé que este episodio de El Niño alcance su máxima intensidad en diciembre y persista hasta febrero de 2027, con temperaturas oceánicas sin precedentes.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha vuelto a encender las alertas sobre el rumbo de El Niño. Según el nuevo boletín sobre el clima estacional mundial publicado este 8 de octubre, el episodio actual se está reforzando con rapidez y tiene visos de convertirse en uno de los más potentes desde que hay registros, al menos desde 1950.
El indicador clave es el índice Niño 3.4, que mide las anomalías de la temperatura superficial del mar en la zona central y oriental del Pacífico ecuatorial. Ese valor pasó de 1,6 °C por encima de la media en junio a 2,5 °C en agosto de 2026, una escalada que refleja la velocidad del fenómeno. Para el trimestre que va de octubre a diciembre, la OMM calcula una anomalía media estacional cercana a +3,7 °C, con un pico en torno a diciembre.
Si se cumplen esas previsiones, estaríamos ante la cifra más alta jamás observada y quedaría muy atrás el récord anterior, los +2,6 °C que se midieron entre noviembre de 2015 y enero de 2016. La OMM ya avisó en septiembre de que El Niño caminaba hacia una intensidad muy fuerte y de que sus efectos podían notarse hasta bien entrado 2027. El último informe confirma esa línea y eleva aún más las expectativas de calentamiento en el Pacífico.
No se trata de que vaya a hacer más calor todos los días en todos los sitios. El Niño es un fenómeno climático de gran escala que cambia las probabilidades de que se den unos u otros patrones meteorológicos. Lo que anticipa la OMM es un aumento de las temperaturas por encima de la media en buena parte del planeta y una alteración de las lluvias, lo que se traduce en más riesgo de sequías e inundaciones según la región. A esto se suma el comportamiento de otros océanos: el dipolo del Índico entrará previsiblemente en fase positiva con un máximo en octubre, y las aguas superficiales del Atlántico ecuatorial seguirán por encima de lo normal.
La organización insiste en que El Niño no inyecta calor en el sistema climático, sino que ayuda a liberar el que el océano tiene almacenado bajo su superficie. En un contexto de calentamiento global, un episodio intenso puede empujar las temperaturas mundiales hacia valores excepcionales. "Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas", afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, durante el Foro Mundial sobre el Calor celebrado en Bangkok.
La OMM considera prácticamente segura la continuidad de El Niño hasta febrero de 2027. Esa conclusión sale del consenso de 13 centros nacionales e internacionales y de la evaluación de expertos, con datos de boyas oceánicas, satélites y radiosondas. El organismo recuerda que sus previsiones son estacionales y probabilísticas, y que no sustituyen a los pronósticos meteorológicos de cada país.
La mirada del búho
Para quien vive en España, la intensificación de El Niño no se traduce en un verano eterno ni en un calor uniforme, pero sí en un aumento de la probabilidad de episodios extremos. En los próximos meses puede haber más días de temperaturas muy altas de lo habitual, así como lluvias torrenciales concentradas en poco tiempo, sobre todo en la fachada mediterránea y en zonas del interior. También conviene tener en cuenta el efecto sobre el precio de los alimentos: sequías en otras regiones del mundo pueden encarecer productos importados como el café, el cacao o el aceite de palma.
- Revisa con antelación los avisos de la AEMET y de Protección Civil, sobre todo si vives en zonas con riesgo de inundación o de incendios.
- En casa, comprueba que los desagües y bajantes funcionan y ten a mano lo básico para varios días sin luz ni agua.
- Si tienes comunidad de vecinos o negocio, plantea medidas de sombra y ventilación para los meses con temperaturas más altas.
Tampoco hay que alarmarse: las previsiones son probabilísticas y cada episodio se comporta de forma distinta. Lo sensato es anticiparse un poco y no dejar las decisiones para el último momento, porque los trámites y las ayudas suelen ir más lentos que el termómetro.